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Casi nadie compra a la primera. Primero, quién es y por qué camino llega.
Antes de escribir una sola palabra de marketing, define quién es tu clienta y por qué camino llega hasta ti. La clienta de un taller de madera en Añana no es «mujeres de 35 a 60»: es quien tiene un problema concreto, lo busca un martes por la noche desde el móvil y duda por el precio o por el tiempo.
Quién es de verdad
Describe a una persona: edad, a quién atiende, qué le quita el sueño, qué ha probado ya y por qué no le funcionó, cuánto puede pagar y quién decide con ella. Con eso, la IA puede escribir como si la conociera.
Las seis etapas del recorrido
Atracción (te descubre), interés (se queda), consideración (te compara), decisión (duda), compra (paga) y fidelización (repite y te recomienda). En cada etapa hay una pregunta distinta en su cabeza; tu trabajo es contestarla.
De la persona al mensaje
Cada objeción que tienes que responder a diario es una pieza de contenido. «No tengo tiempo» se contesta con un post sobre duraciones; «es caro» se contesta con una comparativa de lo que cuesta no hacerlo.



