1Lee
Un correo distinto para cada clienta, en segundos.
El correo genérico se borra sin abrir. Define tus reglas de tono (tutear o no, frases cortas, sin tecnicismos) y termina siempre con una petición sencilla: «¿Tienes diez minutos la semana que viene para verlo?». Después pasa tu lista de contactos a la IA y pide un correo distinto para cada persona, partiendo de algo suyo: su sector, su última publicación o un problema que tiene.
Reglas de tono
Escribe como hablas. Frases de menos de veinte palabras, un solo asunto por correo y una sola petición final. Si no lo leerías en el móvil, no lo envíes.
Masivo personalizado
La IA redacta uno distinto por contacto aplicando tu tono. Devuélvelo en una tabla con nombre, asunto y cuerpo, y revisa antes de enviar: la personalización es lo que sube la tasa de respuesta.
El seguimiento
La mayoría de las respuestas llegan en el segundo o tercer contacto, no en el primero. Programa un recordatorio breve a los tres días y uno distinto a la semana; si no hay respuesta, cierra la secuencia y vuelve en un mes.



